martes, 21 de junio de 2011

Milonga para una intrusa

El tema de las musas en el ámbito literario está por demás desgastado. Muchos claman contra viento y marea que no existen las musas, argumentando que el escribir es un oficio que se perfecciona: nadie nace escritor, sino que se hace escritor, podría ser algunos de sus lemas. Otros prefieren creer (me incluyo en esta categoría) que de vez en cuando alguien (ojalá de verdad sea una hermosa musa, el que se aparezca desnuda sería un buen plus o bello distractor, no lo sé) quien nos inspire o ilumine, adueñándose de nuestras manos y pensamientos para incitarnos a escribir.

Quizá parte del erotismo es la idealización de una mujer como inspiración, lo cual no deja de lado los cliches y el lugar común, de la mujer como el ser a hermoso a seducir o la representación pura de lo deseado.

Espero poder encontrar la obra de Jorge F. Hernández para poder opinar sobre su obra con fundamentos.

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